MUJER MALTRATADA !!!!!!
Queridos amigos, deseo compartir con ustedes un descarnado poema que escribió una de las usuarias que asiste a un programa de atención a víctimas de violencia intrafamiliar con el cual trabajo, y les aseguro que al menos los conmoverá. Esto lo hago en el marco por el mes de la No Violencia Contra la Mujer. Saludos
MUJER MALTRATADA
Recuerdo el día de mi casamiento,
Azahares, felicidad y repique de campanas,
soñando con esta dicha para toda la vida,
era mi anhelo de mujer enamorada.
¡pero la luna de miel duró tan poco!
Que no alcancé ni a sacarme el velo
Cuando lo vi convertirse en un verdugo,
déspota, violento, cobarde y duro.
siempre en sus labios la burla y el reproche,
subestimándome frente a mis hijos o extraños,
mortificada por su hiriente sarcasmo
me siento insignificante como un gusano.
Nada queda ya del hombre tolerante,
Alegre, caballeroso al que yo tanto amé,
éste es, telúrico, cáustico y agresivo,
hoy me enfrento a un total desconocido.
Con sadismo me ha arrastrado por el suelo,
soy en sus manos como indefenso pajarillo
con las alas quebradas por el desencanto,
y sin defenderme sumisa acepto mi destino.
Al sentir mis hijos las golpizas, gritan aterrados
¡ no le pegues más papito!
Y al impulso del miedo huyen como gorriones.
buscando refugio en sus nidos, asustados.
El mutismo amargo es mi compañero,
ya no hay risas en la boca que él besó con amor,
por sus golpes, tumefacta y deformada sólo
saborean los hilillos de perlas rojas y saladas.
Con los ojos amoratados y el alma destrozada
he reptado a los pies del hombre que un día
juró amarme,
respetarme,
ser mi apoyo en salud y enfermedad.
Esta violación a las altas promesas hechas,
sólo fueron palabras que el viento se llevó,
pero en mi vida han sido duros pedernales,
que con sus aristas rompieron la fe y el amor.
He sido dejada, despreciada en un oscuro rincón
como un tronco inservible y carcomido,
por él se enredaron las secas raíces que,
ya sin savia sólo muestra hondas cicatrices.
Mil veces llorando he suplicado al cielo,
Que ponga término a este cruel martirio.
Mis tormentos han sido brasas del infierno
Donde se han hecho cenizas mis anhelos.
Pero al mirar el rostro inocente de mis hijos,
Que entre lágrimas dicen: ¡Mamita, ten paciencia,
Que ya pronto seremos grandes!
veo sus ojitos tristes cuajados de ternura,
que son un bálsamo aromando mi amargura.
Más hoy cansada y por mis hijos, he dicho ¡ Basta!
¿Olvidé que, la ley de mujeres agredidas me protege?
¡Que a través del país una red de esperaza se teje
Enseñándonos a defender nuestras vidas y derechos!
¡Levantémonos mujeres maltratadas!
Dejemos de ser en las manos de los hombres
un sucio limpia pie y un arrugado estropajo, que
Bebe entre sollozos la cicuta de los golpes y patadas.
La ley de “Violencia Intrafamiliar,” te apoya
Entiende mujer, que si te agraden, denuncia a estos
maltratadores y dale de su propia medicina
y por una vez siéntete libre y persona digna.
Yo llegué a esta oficina, donde encontré amigas,
qué me han dado su mano para levantarme,
me han ayudado a reconstruir mi vida y mi persona,
recogiendo pedazo a pedazo mi autoestima
y a descubrir que soy importante y valiosa,
que como mujer debo amarme y respetarme.
Hoy comprendo que son enfermos, que son insanos,
que tienen la cobardía de levantar el puño y golpearnos
estas bestias no han merecido jamás llamarse hombres
cuando la dicha familiar en su afán destruyen,
en la enajenación mohosa del machismo, olvidan,
Recuerdo el día de mi casamiento,
Azahares, felicidad y repique de campanas,
soñando con esta dicha para toda la vida,
era mi anhelo de mujer enamorada.
¡pero la luna de miel duró tan poco!
Que no alcancé ni a sacarme el velo
Cuando lo vi convertirse en un verdugo,
déspota, violento, cobarde y duro.
siempre en sus labios la burla y el reproche,
subestimándome frente a mis hijos o extraños,
mortificada por su hiriente sarcasmo
me siento insignificante como un gusano.
Nada queda ya del hombre tolerante,
Alegre, caballeroso al que yo tanto amé,
éste es, telúrico, cáustico y agresivo,
hoy me enfrento a un total desconocido.
Con sadismo me ha arrastrado por el suelo,
soy en sus manos como indefenso pajarillo
con las alas quebradas por el desencanto,
y sin defenderme sumisa acepto mi destino.
Al sentir mis hijos las golpizas, gritan aterrados
¡ no le pegues más papito!
Y al impulso del miedo huyen como gorriones.
buscando refugio en sus nidos, asustados.
El mutismo amargo es mi compañero,
ya no hay risas en la boca que él besó con amor,
por sus golpes, tumefacta y deformada sólo
saborean los hilillos de perlas rojas y saladas.
Con los ojos amoratados y el alma destrozada
he reptado a los pies del hombre que un día
juró amarme,
respetarme,
ser mi apoyo en salud y enfermedad.
Esta violación a las altas promesas hechas,
sólo fueron palabras que el viento se llevó,
pero en mi vida han sido duros pedernales,
que con sus aristas rompieron la fe y el amor.
He sido dejada, despreciada en un oscuro rincón
como un tronco inservible y carcomido,
por él se enredaron las secas raíces que,
ya sin savia sólo muestra hondas cicatrices.
Mil veces llorando he suplicado al cielo,
Que ponga término a este cruel martirio.
Mis tormentos han sido brasas del infierno
Donde se han hecho cenizas mis anhelos.
Pero al mirar el rostro inocente de mis hijos,
Que entre lágrimas dicen: ¡Mamita, ten paciencia,
Que ya pronto seremos grandes!
veo sus ojitos tristes cuajados de ternura,
que son un bálsamo aromando mi amargura.
Más hoy cansada y por mis hijos, he dicho ¡ Basta!
¿Olvidé que, la ley de mujeres agredidas me protege?
¡Que a través del país una red de esperaza se teje
Enseñándonos a defender nuestras vidas y derechos!
¡Levantémonos mujeres maltratadas!
Dejemos de ser en las manos de los hombres
un sucio limpia pie y un arrugado estropajo, que
Bebe entre sollozos la cicuta de los golpes y patadas.
La ley de “Violencia Intrafamiliar,” te apoya
Entiende mujer, que si te agraden, denuncia a estos
maltratadores y dale de su propia medicina
y por una vez siéntete libre y persona digna.
Yo llegué a esta oficina, donde encontré amigas,
qué me han dado su mano para levantarme,
me han ayudado a reconstruir mi vida y mi persona,
recogiendo pedazo a pedazo mi autoestima
y a descubrir que soy importante y valiosa,
que como mujer debo amarme y respetarme.
Hoy comprendo que son enfermos, que son insanos,
que tienen la cobardía de levantar el puño y golpearnos
estas bestias no han merecido jamás llamarse hombres
cuando la dicha familiar en su afán destruyen,
en la enajenación mohosa del machismo, olvidan,
que fue hijo y que una mujer fue su madre.
